Me encuentro en un lugar en el que no siempre puedo decir lo que me gustaría decir. Se me explica que no debo, por prudencia, decir lo que se me ocurre si no quiero violentar a quien me escucha.
Me pregunto ¿Todo lo que digo tiene ese signo negativo? ¿Todo lo que quiero decir puede violentar? ¿Y cuando digo algo que pienso que no va a violentar? ¿Violenta de todas formas?
Se me explica que lo que digo no solo se calcula por el contenido de lo que expresa, sino también y sobre todo por el lugar desde donde lo digo.
Pienso ¿Digo desde el mismo lugar en todos los lugares? Porque quiero creer que aún puedo estar en varios lugares, no a la vez, claro, pero si en varios dentro de la secuencia que hace a mi-temporalidad.
El lugar irreductible de mi, pero de un mi que deviene cada vez un lugar diferente. ¿cuantos mi hay para quienes me escuchan?
Una idea, un pensamiento, una ocurrencia, una ficción. Al menos una de cada una han ido a parar al cajón de "lo que no tengo que decir"
Y si lo digo...?
Escribir siempre fue un recurso que tuve muy a mano. Primero sobre el papel y más adelante en el teclado. En este Blog escribí entre el 2009 y el 2011 en un momento muy especial de la vida en el que empecé a construir un recorrido ya como profesional. En 2009 empecé mi primer trabajo profesional rentado yéndome de donde trabajaba. Sobre las despedidas, el crecer, el construir cosas nuevas. Moverse y cambiar. Decir. Hablar. Escrituras de pasaje entre experiencias.
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2/14/2011
12/09/2010
11/24/2010
Tener que elegir
A veces no sé cómo empezar a escribir lo que deseo escribir. En realidad me parece que no tengo "algo" que escribir, es más la idea que me hago sobre lo que podría escribir lo que me impulsa a hacerlo.
Alguien me decía el otro día que escribir es un modo de hacer con lo que no hay. Y puede ser. No hay acá nada que escribir. O sea, hay nada, y esa nada la pongo a trabajar.
Porque no escribir en un trozo de papel, como lo hacía antes?
Porque la dimensión que toma la escritura cuando se remonta hacia un lugar ajeno y desconocido, es mucho más interesante.
"Escribís como si fuera un diario intimo", me dijeron una vez. Pero no lo es, en la medida en que al escribir supongo no solo aquel lugar lógico que recibe mi escritura (como en un diario intimo) sino que también supongo que hay lectores. Personas que por algún motivo están dispuestas a leer lo que se me ocurrió escribir. Deja de ser íntimo y pasa a ser público, me liga a lo colectivo.
Caigo en la cuenta de que hay algo que circula, que conecta a varios en distintos lugares, y me llena de placer intercambiar con otros.
"...cuando buscamos lo que vamos a decir, lo que podemos decir, lo que queremos decir, la lengua nos pone, como suele decirse, en el aprieto de tener que elegir"
Colette Soler
Alguien me decía el otro día que escribir es un modo de hacer con lo que no hay. Y puede ser. No hay acá nada que escribir. O sea, hay nada, y esa nada la pongo a trabajar.
Porque no escribir en un trozo de papel, como lo hacía antes?
Porque la dimensión que toma la escritura cuando se remonta hacia un lugar ajeno y desconocido, es mucho más interesante.
"Escribís como si fuera un diario intimo", me dijeron una vez. Pero no lo es, en la medida en que al escribir supongo no solo aquel lugar lógico que recibe mi escritura (como en un diario intimo) sino que también supongo que hay lectores. Personas que por algún motivo están dispuestas a leer lo que se me ocurrió escribir. Deja de ser íntimo y pasa a ser público, me liga a lo colectivo.
Caigo en la cuenta de que hay algo que circula, que conecta a varios en distintos lugares, y me llena de placer intercambiar con otros.
"...cuando buscamos lo que vamos a decir, lo que podemos decir, lo que queremos decir, la lengua nos pone, como suele decirse, en el aprieto de tener que elegir"
Colette Soler
11/15/2010
Hacia dónde II
Hacia dónde irán las palabras?
Estarán contentas en su viaje?
Las tendrán presas del silencio?
Estarán trabajando, haciendo de las suyas?
Aportarán algo cómodamente relajadas en otro discurso?
Volverán alguna vez?
Las querré conmigo otra vez?
Estarán contentas en su viaje?
Las tendrán presas del silencio?
Estarán trabajando, haciendo de las suyas?
Aportarán algo cómodamente relajadas en otro discurso?
Volverán alguna vez?
Las querré conmigo otra vez?
10/14/2010
Hacia donde
Hacia dónde se dirigen mis palabras una vez que las escribo?
Me entero por ahí que algunas cosas de las que he escrito
han sido leídas más lejos de lo que jamás hubiera imaginado.
Que sensación de inmensidad!
Que emoción!
Que horror!!
Ponerle un chip a las palabras para seguirlas en sus direcciones
como a los animales del africa
sería una empresa un tanto imposible.
Sabiendo desde el comienzo, más bien desde el origen
que las palabras que escribo ya no son mías
y que nunca lo fueron.
Desprenderme de ellas,
una y otra vez, decirles adiós
hasta que algún ser compasivo me diga
"esta palabra fue tuya
alguna vez"
Reencontrarlas y reconocerlas como salidas de mi.
Transformadas.
Pero mías -en parte.
Sin la extraña impresión que da encontrarlas
como viniendo de otros.
Eres mía? Le preguntaría.
Fuiste mía alguna vez?
Me ilusionaría nuevamente
y seguiría escribiendo.
Me entero por ahí que algunas cosas de las que he escrito
han sido leídas más lejos de lo que jamás hubiera imaginado.
Que sensación de inmensidad!
Que emoción!
Que horror!!
Ponerle un chip a las palabras para seguirlas en sus direcciones
como a los animales del africa
sería una empresa un tanto imposible.
Sabiendo desde el comienzo, más bien desde el origen
que las palabras que escribo ya no son mías
y que nunca lo fueron.
Desprenderme de ellas,
una y otra vez, decirles adiós
hasta que algún ser compasivo me diga
"esta palabra fue tuya
alguna vez"
Reencontrarlas y reconocerlas como salidas de mi.
Transformadas.
Pero mías -en parte.
Sin la extraña impresión que da encontrarlas
como viniendo de otros.
Eres mía? Le preguntaría.
Fuiste mía alguna vez?
Me ilusionaría nuevamente
y seguiría escribiendo.
8/10/2010
Hablar en público II
Algunos me decían el otro día que no podían entender cómo hacía para animarme a hablar en público.
Así si.
Otras veces, simplemente no tengo ganas.
Hablar en público no implica que haya muchas personas escuchando.
"El público" puede ser simplemente otra persona dispuesta a escuchar.
"El público" puede ser simplemente otra persona dispuesta a escuchar.
En principio.
Y eso muchas veces no pasa.
Están los que no escuchan, los que no pueden recibir nada del orden de lo ajeno, los que sufren por tan solo encontrarse frente a alguien que les dice algo, que les habla. Estos son a los que prefiero no hablarles. Prefiero no violentar de más.
Por suerte están los que pueden recibir, los que no solo alojan sino que también pueden sostener un diálogo, los que intercambian comentarios y por sobre todo los que colaboran en una producción conjunta.
Y eso muchas veces no pasa.
Están los que no escuchan, los que no pueden recibir nada del orden de lo ajeno, los que sufren por tan solo encontrarse frente a alguien que les dice algo, que les habla. Estos son a los que prefiero no hablarles. Prefiero no violentar de más.
Por suerte están los que pueden recibir, los que no solo alojan sino que también pueden sostener un diálogo, los que intercambian comentarios y por sobre todo los que colaboran en una producción conjunta.
Con ellos si me gusta hablar. Porque construye.
Así si.
Otras veces, simplemente no tengo ganas.
4/04/2010
Anoche: ¿Preguntas?
Anoche me encontré con varias personas.
Son unos flacos a los que conozco hace unos cuantos años. Anoche estuve charlando con ellos. Fue de esas conversaciones en las que no se dice nada relevante, donde las palabras que circulan son en su mayoría vacías. ¿Vieron esas personas que solo te encontrás en determinados lugares? Bueno, mientras hablaba y bromeaba con estos flacos -de lo más divertido- fui dándome cuenta con cierta preocupación de que no solo no los conozco, ni mucho menos se qué piensan sobre algunos temas, sino que ellos tampoco saben absolutamente nada de mi porque nunca hablamos verdaderamente.
Nunca preguntamos nada del otro.
7/08/2009
No están solos
Algunos pensaban, cada uno por su lado, ideas similares.
Algunos escucharon decir esas ideas una y otra vez viniendo de personas diferentes.
¿Qué pasaría si se juntaran y se dieran cuenta de que son varios los que piensan las mismas cosas?
Se juntaron. Hablaron.
Las diferencias afloraron, sin embargo, pudieron darse cuenta de que no estaban solos cada uno con sus ideas. Se juntaron otra vez, y otra, y otra.
Cada vez fueron más los que se reunían a hablar sobre los temas que compartían. Cada vez más se tornó necesario comenzar a organizarse.
Lo hicieron. Pudieron hacer muchas cosas juntos.
Por sobre todo, dejaron de tener la inquietante sensación de estar solos.
Y fue a partir de decir lo que pensaban.
Algunos escucharon decir esas ideas una y otra vez viniendo de personas diferentes.
¿Qué pasaría si se juntaran y se dieran cuenta de que son varios los que piensan las mismas cosas?
Se juntaron. Hablaron.
Las diferencias afloraron, sin embargo, pudieron darse cuenta de que no estaban solos cada uno con sus ideas. Se juntaron otra vez, y otra, y otra.
Cada vez fueron más los que se reunían a hablar sobre los temas que compartían. Cada vez más se tornó necesario comenzar a organizarse.
Lo hicieron. Pudieron hacer muchas cosas juntos.
Por sobre todo, dejaron de tener la inquietante sensación de estar solos.
Y fue a partir de decir lo que pensaban.
6/03/2009
Había que decirlo
Antonio sintió la necesidad de decírselo. Llamó a su buen amigo y le dijo que quería hablar sobre lo que venía pasando. Sorprendido, su amigo le respondió que no habría problema alguno. Antonio tomó un profundo respiro como para llenar sus pulmones hasta el tope y soltó junto al aire lo que quería decirle.
La reacción no tardó, él lo interrumpió y le dijo que cómo era posible que le dijera algo así, que era hasta ofensivo lo que estaba diciendo, que no se lo podría perdonar nunca.
Fue un tiempo el que ellos estuvieron sin hablar después de ese llamado.
Fue un tiempo el que Antonio tardó en entender porqué había tenido la necesidad de decir lo que sentía respecto a su amigo. Hasta que entendió y aceptó que ya no quería ser cómplice silencioso de la auto-destrucción que su amigo practicaba noche tras noche consigo mismo. Ya no quería ocultar lo que sabía: él se hacía mal. Debía decírselo, aunque esto lo ofendiera al punto de no querer volver a hablar con él.
Antonio supo que fue violento al decirle lo que sentía. Pero confiaba en que lo que había dicho, tal vez, podía servirle, quien sabe, servirle de referencia, servirle de puente para cruzar a otro lugar. Servirle para que dejara de hacerse daño.
Su amigo nunca se lo dijo a Antonio, pero estaba profundamente agradecido por las palabras que como amigo se atrevió a decirle.
Nunca más volvieron a hablar de lo que ocurrió. Antonio dejó de estar por las noches junto a su amigo. Y éste, sin que Antonio lo supiera, dejó de hacer las cosas como antes las hacía. Empezó a cuidarse.
La reacción no tardó, él lo interrumpió y le dijo que cómo era posible que le dijera algo así, que era hasta ofensivo lo que estaba diciendo, que no se lo podría perdonar nunca.
Fue un tiempo el que ellos estuvieron sin hablar después de ese llamado.
Fue un tiempo el que Antonio tardó en entender porqué había tenido la necesidad de decir lo que sentía respecto a su amigo. Hasta que entendió y aceptó que ya no quería ser cómplice silencioso de la auto-destrucción que su amigo practicaba noche tras noche consigo mismo. Ya no quería ocultar lo que sabía: él se hacía mal. Debía decírselo, aunque esto lo ofendiera al punto de no querer volver a hablar con él.
Antonio supo que fue violento al decirle lo que sentía. Pero confiaba en que lo que había dicho, tal vez, podía servirle, quien sabe, servirle de referencia, servirle de puente para cruzar a otro lugar. Servirle para que dejara de hacerse daño.
Su amigo nunca se lo dijo a Antonio, pero estaba profundamente agradecido por las palabras que como amigo se atrevió a decirle.
Nunca más volvieron a hablar de lo que ocurrió. Antonio dejó de estar por las noches junto a su amigo. Y éste, sin que Antonio lo supiera, dejó de hacer las cosas como antes las hacía. Empezó a cuidarse.
4/12/2009
Charlar

Sobre la mesa circulaban frases y palabras. Iban y venían de un lado a otro, siempre acompañadas de gestualidades, recorriendo las distancias que separaban a quienes sentados en sus respectivas sillas, charlaban sobre cualquier cosa. Lo increíble de observar, era la sensación que ellos mismos tenían de estar charlando no sobre cualquier cosa, sino sobre cosas muy importantes.
Y así era, porque las palabras de uno llegaban al otro, ahí se transformaban, para relanzarse en otras direcciones ya metamorfoseadas en otra cosa, impactando en quien las recibiera. Así una y otra vez, durante horas.
Charlaban estos tres amigos sentados en torno a la mesa. Charlaban creando lo que no había. Lo que no había en cada uno de ellos, antes de escuchar las palabras de los demás.
Charlaban y transformaban los sentidos, esos rígidos sentidos que suelen sostener una convicción, o un prejuicio, o una idea un tanto inmadura. Ese proceso de amasado transformaba los enunciados de ida y de vuelta. Y asi pasaban las horas. Entretenidos, impactados, sorprendidos.
4/07/2009
Hablar en público
He visto cientos de personas acomodadas cada una en su butaca, esperando a que alguien se asome por el escenario montado para los fines y comience a hablar.
No es como en una misa religiosa en la que se está asistiendo a una ceremonia en la que las cosas transcurren en un cierto orden ya establecido.
Viendo este otro escenario, los espectadores están en una situación en la que probablemente logren algún sentimiento de sorpresa por lo que oyen, porque lo que convoca es la posibilidad de encontrarse con lo nuevo.
Y cada vez es distinta a la anterior.
Y ahí están sentados, esperando escuchar qué tiene para decir aquel que por algún motivo desconocido ha ofrecido hablar frente a este público.
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