Suelo ir al centro tomando siempre determinado colectivo y determinada linea de subte. Cada día de la semana salgo desde un lugar diferente (el hospital, el consultorio, mi casa) y desde cada lugar siempre viajo de la misma forma. Voy sin querer, reconociendo a los vecinos, a la gente que también toma el mismo subte en los mismos horarios, a personas de los barrios que siempre están en el mismo lugar. Hay cierta rutina que se instala sin darse uno cuenta de ello. A veces pasa, que algo diferente aparece en la rutina y el viaje al trabajo comienza desde un lugar no habitual. Me alegro cuando ello ocurre. Porque hace que caiga en la cuenta de las rutinas instaladas más allá de la cuenta y porque me da la oportunidad de aflojar las rigideces innecesarias de las repeticiones. El otro día tuve que ir a hacer un trámite. No suele estar bueno ir a hacer trámites. De hecho no lo estuvo, pero al salir de ahí, inicié el viaje al trabajo por calles distintas a las habituales y tomé otros transportes que los de siempre. Me gusta ir por calles nuevas, conocer nuevos lugares, viajar. Al realizar ese viaje no común lo que agradablemente me llamó la atención fue que en el viaje vi por la calle a personas a las que no veía hacía mucho tiempo. Personas que no circulan por mis recorridos, que no usan las mismas calles, ni comparten horarios conmigo. Personas a las que conocí hace un tiempo atrás, por haber compartido algún tramo del camino, solo un tramo del camino.
Y ahí estaban, circulando por sus propias rutinas, por sus calles, por sus horarios.
Esta simple experiencia de la vida urbana me hizo pensar en que el tiempo y el despliegue de las actividades a las que cada quien se dedica, van conformando circuitos - los propios y los ajenos- y cómo se va olvidando torpemente la forma que toman los caminos de los otros.
El profundo aprendizaje de haber cambiado el recorrido ese día -en el fondo para encontrarle un beneficio al trámite realizado- es saber que tanto el camino propio, como el de los otros, no se va delineando sino por los tramos compartidos. Aunque más no hayan sido, solo un tramo del camino.
Escribir siempre fue un recurso que tuve muy a mano. Primero sobre el papel y más adelante en el teclado. En este Blog escribí entre el 2009 y el 2011 en un momento muy especial de la vida en el que empecé a construir un recorrido ya como profesional. En 2009 empecé mi primer trabajo profesional rentado yéndome de donde trabajaba. Sobre las despedidas, el crecer, el construir cosas nuevas. Moverse y cambiar. Decir. Hablar. Escrituras de pasaje entre experiencias.
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4/28/2011
11/04/2009
Enojos
Sobre los costados del camino, entre las piedras, los pastos y las hileras de hormigas que siguen paralelas la dirección del camino, crecen los enojos.
Planta milenaria, crece sin requerir demasiada atención. Sobre la tierra, algunas lluvias ocasionales y el enojo va tomando fuerza. No hace falta mucho más.
Hay quienes al pasar por el camino, arrancan los enojos y se los llevan en el bolso, la cartera o en algún receptáculo que sirva para los fines. Algunos los cortan en rodajas y los agregan a las ensaladas. Tienen un sabor fuerte, entre dulzón y amargo. Otros los ponen a hervir y se preparan un té. El famoso té de enojo. Ponele azúcar.
El enojo crece sin demasiada atención. Por eso mismo no conviene dejarlo crecer indefinidamente. Cada tanto arrancar unas plantas, cortarlas en juliana, o en cubitos y preparar algo rico para comer. El enojo es una planta rastrera, va cubriendo superficie a medida que crece, y como no hace mucho barullo mientras lo hace, un día te querés dar cuenta y zaz!! Tenés el camino interrumpido por los enojos!!
Planta milenaria, crece sin requerir demasiada atención. Sobre la tierra, algunas lluvias ocasionales y el enojo va tomando fuerza. No hace falta mucho más.
Hay quienes al pasar por el camino, arrancan los enojos y se los llevan en el bolso, la cartera o en algún receptáculo que sirva para los fines. Algunos los cortan en rodajas y los agregan a las ensaladas. Tienen un sabor fuerte, entre dulzón y amargo. Otros los ponen a hervir y se preparan un té. El famoso té de enojo. Ponele azúcar.
El enojo crece sin demasiada atención. Por eso mismo no conviene dejarlo crecer indefinidamente. Cada tanto arrancar unas plantas, cortarlas en juliana, o en cubitos y preparar algo rico para comer. El enojo es una planta rastrera, va cubriendo superficie a medida que crece, y como no hace mucho barullo mientras lo hace, un día te querés dar cuenta y zaz!! Tenés el camino interrumpido por los enojos!!
10/15/2009
Los rodeos
Otros caminos se desvían, van hacia arriba o hacia abajo o directamente se interrumpen.
Estos últimos son los que, sin excepción, obligan a volver sobre los pasos para tomar luego algún otro camino alternativo.
Algunos llevan a la reunión: Grandes avenidas por las que gran cantidad de personas circulan.
Otros conducen a la soledad solitaria del caminante, con la consecuente calma o desesperación, según si el caminar se acompaña de días soleados o de la más negra oscuridad.
Los caminos se bifurcan.
Polifónicamente se abren en diversas direcciones, ¡arribando a barrios tan diversos! Cada uno con su encanto y sus personas. Como las estaciones del año, otoño, invierno, primavera y verano, cada una conectada con la otra y tan distintas a la vez.
Conectados unos con otros los caminos van creando túneles y puentes que nos llevan a una nueva bifurcación.
Caminar no es sin elección.
Elección sobre las direcciones por las que retomaremos el caminar. Porque al fin, como dice el poeta, no es que haya caminos, se hace camino al andar.
4/04/2009
Despedirse
¿En qué consiste el trabajo de despedirse?
Un diccionario virtual nos dice que "despedirse" es: "Mostrar afecto o cortesía, mediante expresiones o gestos, al separarse de alguien o al terminar una conversación." Es decir, dos elementos están en juego:
Uno que muestra o expresa y otro que separa, distancia, finaliza.
Podría decir entonces que despedirse es: decir de algún modo, algo sobre un final.
En los duelos también nos despedimos. Cuando la cosa marcha bien, nos despedimos.
Estela me contó una vez que su abuelo Juan le dijo algo así:
"Yo practico el desapego con cariño"
Desapegarse con cariño, está muy cerca de la capacidad de despedirse, porque pone en juego los mismos dos elementos: La demostración y la distancia.
Esa capacidad se pone en juego cada vez que decimos algo asi:
"Me voy a otro lugar, lejos de ustedes, sin saber si allí encontraré algo mejor, o sin saber si allí me sentiré bien; y el cariño que nos tenemos es lo que me anima a realizar el movimiento, porque sé que podré ir y volver, sin perder el vínculo que nos une"
Que importante movimiento el de despedirse!
Por el camino
Y me quedé pensando: Como no es una locomotora lo que mejor representa la capacidad humana de avanzar, mejor hablemos de la capacidad de "caminar".
Un paso y el otro. Instante de estar con un pie en el aire. Equilibrio. Respirar.
A leer Budismo Zen
¿Azar o destino?
Venías pensando en estos últimos días, en cuando eras un poco más joven y te reunías con cierto grupo de gente. Se te ocurrió pensar sobre esos momentos y sobre esa gente, porque habías escuchado hablar de determinado año:2003
A tu mente viajaron varios personajes de aquella época, recordabas algunos nombres, el aspecto de unos cuántos, alguna que otra charla con un buen amigo de esa época que por algún motivo quedó a disposición de tus recuerdos y todo por haber escuchado que alguien habló sobre ese año.
Como se encadenan los recuerdos!
Los últimos días estabas pensando en aquel amigo y en toda esa gente y mientras caminabas por alguna avenida, lo viste pasar!
Cuanto hacía que no lo veías!!
¿Cinco? ¿Seis años?...
Y se aparece justo ahora!
Cuando vos estabas pensando en aquella época!...
No, no seas tan omnipotente de creer que apareció solo porque vos estuviste pensando!
No es posible que tu pensamiento atraiga a una persona!!
Imposible!!!
No sigas...
No es posible!
O si?
El que viaja
Imaginen una reunión. Estaban los hombres, quienes preparaban la carne a la parrilla, bebían el vino a por montones y conversaban sobre los negocios que podrían realizar en un futuro. Todas pompas de jabón. Estaban también las mujeres que sentadas alrededor de la mesa, cortaban frescas verduras, hablaban sobre sus hombres y criticaban a otras mujeres que no estaban presentes.
Perfiles bien estereotipados
Una reunión para homenajear al viajero que partía.
Uno del grupo había decidido partir hacia otro lugar. "Los que se van por caminos inciertos, son los que encuentran los tesoros del destino" tiró uno de los hombres más ancianos y con mayor experiencia medio en pedo.
"Los que se van pueden sufrir la maldición de los que se quedan. El camino se les hará mucho más difícil" comentó una de las mujeres, mientras miraba de reojo al viajero.
"Te maldigo y nunca podrás librarte de ello" dijo casi susurrando, entrecerrando los ojos para apuntar con mayor certeza su venenosa mirada, dirigida exclusivamente a quien había decidido partir.
Por no poder enfrentar el dolor que la noticia del viaje le traía, prefirió maldecir el destino del joven. Rara elección viniendo de una mujer que en varias oportunidades, en su juventud, había emprendido viajes en busca de su suerte, confiando en que al regresar, si eso ocurría, la esperaría el grupo que la vio partir, sabiendo que allí pertenecía, por elección o por imposición, pertenecía.
La sorpresa del viajero no se hizo esperar. Otra de las mujeres de la comunidad, ofreciéndole un amuleto para su viaje, lo anotició sobre la maldición de la otra mujer. Recomendó que esa misma noche, antes de partir, hiciera lo necesario para romper la maldición.
El viajero pidió permiso a los ancianos y se acercó a hablar con la mujer. Se sentó a su lado, mientras las otras mujeres dejaban la habitación y le explicó con un dulce y sincero tono, cuáles eran los motivos que lo impulsaban a viajar.
Luego le dijo "...y en este viaje que emprendo es importante llevar conmigo no solo el deseo de encontrar el camino que me pertenece, también es fundamental llevar conmigo las palabras justas para poder comprender lo que el azar ponga en mi camino, y las palabras justas, son las que cada uno de ustedes ha encontrado en su propio recorrido. Decime por favor, decime bien cuáles son tus palabras"
Y la mujer pudiendo reflexionar y teniendo muy presente cuáles habían sido sus mal decires, le respondió "El dolor de lo incierto, es aquello que sostiene el recorrido, y la alegría del encuentro, aquello que lo motiva".
El viajante se puso de pie, inclinó su cuerpo y acercándose dulcemente al oído de la mujer le dijo: "Ahora has dicho bien, lo que antes no podías. Tu maldición ya no es tal, ahora me siento bendecido por tus palabras. Gracias".
Algunas salidas
Situación estresante. Demandas y presiones que llegan de distintos lugares y convergen en la delicada estabilidad emocional de una persona. Comienza a sentirse mal, le tiembla la voz, se mueve en su asiento, mira a los costados una y otra vez.
Piensa confusamente: "Me levanto y me voy y se van todos a la reputa madre que los parió" "Amablemente les explico que ya no puedo responder a todo lo que me piden"
"No me va a pasar nada, sigo haciéndolo así y que sea lo que dios quiera"
Por suerte se tomó más tiempo para ubicar de qué se trataba y porqué esas situaciones se repetían una y otra vez.
Se tomó el tiempo necesario hasta que por fin pudo comenzar a creer en que lo que sentía era la mejor brújula para tomar decisiones.
Se fue.
3/26/2009
Siempre más
El otro día un compañero del trabajo, asombrado por las actividades que realizo, me decía, en un intento vano de adularme, que le parecía que yo había logrado todo lo que logré porque seguía adelante como si fuera una locomotora. En sus palabras: "a una locomotora se le dá energía para recorrer las vías todo lo que haya que recorrer"
Con su comparación no logró adularme y en cambio me dejó pensando con un sabor un tanto amargo: "Como si la sola existencia de UN camino implicara IR por ese camino!!!"
Esa persona parecía desconocerme. Me desconocía de hecho. Como si yo nunca hubiera tenido que detenerme, o cambiar de dirección, improvisar un recorrido, por elección o por necesidad. Una locomotora tiene mucha fuerza y recorre grandes distancias, es cierto, pero está más que destinada a andar siempre por sobre las vías!! Las vías que alguien instaló antes de que la locomotora se pusiera en marcha. Una locomotora es una máqina que no puede irse a otro lugar, y yo me niego a pensarme asi.
Salvo que pensara en una locomotora conducida por Harry Poter!
Con su comparación no logró adularme y en cambio me dejó pensando con un sabor un tanto amargo: "Como si la sola existencia de UN camino implicara IR por ese camino!!!"
Esa persona parecía desconocerme. Me desconocía de hecho. Como si yo nunca hubiera tenido que detenerme, o cambiar de dirección, improvisar un recorrido, por elección o por necesidad. Una locomotora tiene mucha fuerza y recorre grandes distancias, es cierto, pero está más que destinada a andar siempre por sobre las vías!! Las vías que alguien instaló antes de que la locomotora se pusiera en marcha. Una locomotora es una máqina que no puede irse a otro lugar, y yo me niego a pensarme asi.
Salvo que pensara en una locomotora conducida por Harry Poter!
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